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Capital de la provincia de su nombre. Ciudad que se levanta al pie de la magnífica
sierra de Velasco. Fue fundada el 20 de mayo de 1591 por Juan Ramírez de
Velasco, quien le impuso el nombre de Ciudad de Todos los Santos de la Nueva
Rioja, en recuerdo de la comarca española homónima.
Esta provincia se ve caracterizada por una geografía accidentada, presenta una
rara amalgama de montañas y llanuras, como así también sus características
colinas y valles cuyo color ocre se ve matizado por la variada policromía de
sus plantíos.
Su aspecto edilicio presenta la combinación de lo antiguo y lo moderno, con
construcciones bajas, calles angostas, plazas bien ornamentadas, alegres, y
viejos naranjos que le dan una nota característica. El centro comercial es
activo y en su mayoría se aglutina alrededor de la plaza principal.
Son tradicionales la Fiesta Nacional de la Chaya y la de San Nicolás y el Niño
Alcalde, esta última es una emotiva ceremonia religiosa popular, cuyos orígenes
se remontan al año 1593. En sus proximidades hay otras alternativas de solaz:
El Parque Llacampis, ideal para acampar, Las Padercitas, Monumento Histórico
Nacional y lugar de peregrinación, el Dique Los Sauces y el cerro de la Cruz,
lugares de magníficos panoramas.
Dentro de la provincia encontramos el Parque Nacional Talampaya, reserva de
flora y fauna autóctonas, y de gran riqueza paleontológica y arqueológica.
Posee estratos de hasta 180 m. de altura que fueron tallados por el viento y
produjeron curiosas formas como el Monje, el Rey Mago, la Torre, y muchas más.
De esta manera La Rioja invita a ser visitada con detenimiento y a descubrir la
bondad de su gente.
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